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INICIO / ARTÍCULO - Saber Abierto No.47

 

Usando la Inteligencia Artificial como recurso pedagógico. La experiencia del taller piloto

 

 

 

 

Los sistemas de información basados en IA constituyen un reto conceptual y de aplicabilidad con hondas consecuencias sobre la educación; la adaptación temprana y reflexiva es la clave para enfrentarlas.


A menudo, las posibilidades que ofrecen los desarrollos tecnológicos como la Inteligencia Artificial (IA e IAG) vienen acompańadas de la producción de una gran cantidad de información que puede resultar abrumadora y que, lejos de favorecer el uso de las herramientas tecnológicas, lo dificulta e incluso lo impide, ya sea por los detalles técnicos que se requieren aprender para su manejo e integración o por los debates que suscita su efecto entre los distintos campos o disciplinas. La educación no es ajena a este fenómeno y los docentes se enfrentan hoy a enormes desafíos que se discuten en debates, foros, redes sociales, publicaciones en revistas especializadas y de opinión, y para los que se generan guías y manuales que desbordan la capacidad de los educadores para atenderlos y, a la vez, adquirir las habilidades y competencias que les permitan integrar las nuevas herramientas a su práctica pedagógica.


El reconocimiento de esta dificultad, que suele pasar desapercibida, fue una de las razones por las que el equipo de formación de la DINTEV diseñó el taller Usando la Inteligencia artificial como recurso pedagógico, persiguiendo la apertura de un proceso ineludible en cuanto a actualización docente en TIC y, de manera indirecta, de la adopción de la IA en procesos de todo orden al interior de la Universidad del Valle.



“El semestre anterior, a finales del año pasado, la DINTEV aplicó una encuesta a todos los profesores de la universidad en todas las sedes con el objetivo de identificar las necesidades de formación que ellos mismos consideraban que había que atender. Uno de los temas que surgió fue el de la inteligencia artificial en educación superior. Tras identificar esa necesidad, formulamos un taller que orienta sobre algunos usos y posibilidades de esos sistemas de información”, explica el profesor Gilbert Andrés Cruz Rojas, responsable del taller y miembro del equipo formador de la DINTEV. A los hallazgos del sondeo, se sumaron las propuestas de la directora de la DINTEV y el equipo de formación frente a la participación de la Universidad del Valle en la agenda de capacitación de RedUnete, colectivo de Instituciones de Educación Superior que trabaja por la reflexión en torno a la integración de las tecnolog&oiacute;as digitales en los espacios universitarios y que ha comenzado a explorar la actualización docente en el uso de la IA.


De esta forma, recogiendo las inquietudes de los docentes y las apuestas del equipo de la DINTEV, el taller se desarrolla en dos momentos —cada uno correspondiente a una sesión de dos horas— en los que los participantes se introducen en el conocimiento básico de la IA, se inician en la exploración de algunos recursos que les pueden servir de apoyo en las tareas de aula o investigación, y, lo más importante, reconocen cómo hacerlos parte de estrategias pedagógicas que transformen los procesos de enseñanza y aprendizaje, de forma tal que la herramienta no reemplace, sino que apoye y facilite las tareas del profesor, y no interfiera con el desarrollo de competencias y habilidades de los estudiantes como la consolidación de un pensamiento crítico o las capacidades creativa y resolutiva.


Esta perspectiva dada al taller contribuye a combatir “la clandestinidad del uso del recurso”, foco de tensión sobre el que se soportan algunos de los principales mitos y miedos alrededor del uso de la IA en educación, como la presentación de tareas no desarrolladas por los estudiantes y sí por las móquinas. “La tensión está presente especialmente en los aspectos evaluativos y en el diseño de actividades en los que este tipo de recursos aparecen de una forma invisible a los ojos del profesor; es decir, cuando no los ha propiciado. En cambio, cuando el profesor plantea el uso explícito de los recursos en las actividades y los estudiantes las utilizan porque así se les ha solicitado, ese uso es más visible y es clara la forma en que los estudiantes pueden emplear ciertas herramientas para cumplir los objetivos: escribir un ensayo, resolver un problema, desarrollar su trabajo de grado, etc.”.



ChatGPT, ChatPDF, Midjourney... ¿Por dónde empezar?


Además de desmitificar el uso de la IA en la educación, el enfoque dado al taller permite evitar la mirada tecnocéntrica en su integración a las actividades académicas. Esto porque en las sesiones, los docentes adquieren destrezas para identificar aquellos escenarios en los que precisan del uso de la IA desde la particularidad de sus cursos, la metodología que los soporta y cómo su introducción afecta el acto pedagógico. La IA aparece entonces como un apoyo o un instrumento que eficientiza tareas, más no como un reemplazo del docente (escenario que resulta altamente improbable).



Y es que como lo señala Valtensir Mendes en una columna para El País de España y como lo recogen los informes de la UNESCO, las tecnologías digitales deben utilizarse para “apoyar una educaciín basada en la interacción humana en lugar de apuntar a sustituirla”. El reto se encuentra entonces en garantizar que los sistemas educativos se transformen a tiempo, teniendo en cuenta que las IA ya introdujeron nuevas dinámicas en los ecosistemas de enseñanza y aprendizaje.


“Lo importante es entender que estos sistemas de información aparecen como un recurso más que le puede ser útil al profesor en su función formativa. Por lo tanto, es necesario que el profesor piense previamente —o esa es la concepción con la que se ha pensado el taller— y tome decisiones curriculares con respecto a lo que espera trabajar con los estudiantes, lo que espera enseñar, lo que espera que ellos aprendan, sin eludir decisiones de tipo pedagógico y didáctico como el diseño de las actividades o sus objetivos de aprendizaje. Es por óltimo que aparecen las decisiones de tipo tecnológico y la aplicación de los sistemas de información. Se trata de la postura frente a cómo deben hacerse los procesos de integración de la tecnología. Conocemos algunos sistemas que le dan al profesor una información de lo curricular; por ejemplo, si se le pregunta a la máquina y se le entregan datos e indicaciones sobre una asignatura, el sistema puede arrojar toda la propuesta curricular. Aquí la idea es que esas decisiones el profesor no las eluda o delegue a una máquina; aquí la idea es que el profesor tome las decisiones y le saque el mayor provecho a la tecnología. Porque si no, uno está ante una mirada tecnocéntrica de la educación donde lo tecnológico se impone sobre lo pedagógico”, puntualiza el profesor Cruz Rojas.


Por este motivo, en el taller no se impone el uso de un recurso o un grupo de recursos específicos, sino que se presenta una serie de fundamentos conceptuales y metodológicos acompañados de ejemplos y demostraciones con algunas herramientas que se exploran “en caliente”, lo que le permite a los profesores contar con los mecanismos para continuar una búsqueda y apropiación que se ajuste a sus necesidades desde una actitud reflexiva de su propia práctica. Esto incluye, por supuesto, el reconocimiento de las limitaciones de la IA y los sesgos que en ella se reproducen de la realidad social, como ocurre con las brechas de género o la representación de estereotipos raciales, así como la toma de conciencia sobre los costos medioambientales y energéticos.


Es usual encontrar que los profesores asistan a diferentes tipos de talleres sobre uno u otro recurso o aplicación, y pasadas algunas semanas dejen de utilizarlas; fenómeno que se explica no por la falta de bondad o pertinencia del recurso, sino porque este no era realmente necesario o su utilidad era distinta a la que requería el docente. “Por eso estamos orientando a los docentes a gestionar su enseñ;anza a través de un sistema de recursos personales. Ese sistema se organiza en unas familias que les permiten desarrollar su actividad profesional. Es decir, los docentes tienen ya unos recursos para planear sus clases, tienen sus páginas, documentos, presentaciones, su discurso; pero sólo cuando son conscientes del tipo de herramientas que utilizan, pueden determinar cuáles necesitan y cuáles no, cómo organizarlas y clasificarlas. Entonces, si un profesor plantea actividades en las que sus estudiantes producen un gran volumen de contenido multimedia, requiere ponerse en contacto con ese tipo de herramientas específicas y no con toda la gama que está disponible en internet”, señala el formador de la DINTEV.


Una de las opciones para la organización de los recursos o herramientas es Symbaloo, una plataforma gratuita que funciona como una especie de navegador que al configurarse como página de inicio, sirve como un escritorio virtual. A esta herramienta, revisada como un caso especial en el taller por ser una aliada a la hora de dar ese primer paso de identificación, depuración y gestión ordenada de aplicaciones, se suman entre muchas otras: Elicit, un sistema que usa la IA para apoyar la búsqueda, análisis, compilación e incluso sistematización de información científica; ChatGPT, la inteligencia artificial generativa más mencionada en los círculos académicos por su potencial en la creación de textos, pero también por las dificultades que esto conlleva a nivel evaluativo; o ChatPDF, recurso que permite “conversar” con documentos en PDF, función interesantísima para organizar debates en clase o trabajar el desarrollo de pensamiento crítico o la lectura profunda y analítica de textos académicos.



Bien sea por la perspectiva general con que se planteó la capacitación, la multiplicidad de herramientas que se les presentan a los docentes de manera sencilla o el interés que suscita la IA actualmente, el taller ha contado con una buena recepción entre el cuerpo docente, pues a la primera cohorte, planificada por la DINTEV para el mes de febrero, se sumó una solicitada por la Seccional Buga y en la que participaron profesores de ese municipio y de la Sede Tuluá.


Precisamente uno de los docentes de la sede Buga y responsable de varios cursos de Lengua Extranjera, el profesor José Fernando Moreno Prado, compartió con nosotros su experiencia de integración de ChatPDF en su práctica pedagógica. Cuenta: “Yo lidero los clubes de conversación acá en la sede y desde ese lugar planifico muchas de las actividades. Ahora estoy manejando ChatPDF y estoy dejando que los estudiantes empiecen a usarlo de una manera que sea significativa para ellos. Por ejemplo: la semana pasada les pregunté qué imagen tenían del futuro, cómo se imaginaban que sería la música, la vida amorosa, la educación, la salud, distintos temas en el 2050, partiendo de las experiencias que tenían en el momento y lo que han escuchado de sus padres en el pasado. Luego de escuchar sus opiniones, les pedí que le hicieran la pregunta a la IA, y observamos y discutimos las respuestas y sus contrastes. Fue muy interesante. Todo es cuestión de la forma en que usamos la IA, algo que nos repitió el profe Gilbert en el taller”.


En esta actividad el profesor Moreno Prado estimula las cuatro competencias lingüísticas en inglés: listening, speaking, reading y writing, pues las discusiones y el uso de la herramienta se llevan a cabo en el idioma extranjero. El ejercicio resulta más que interesante, pues además de cumplir los objetivos pedagógicos de la asignatura, hace emerger la tensión entre lengua y lenguaje, provocando que en una discusión aparentemente sencilla y didáctica, se hagan presentes las complejidades que hoy debaten lingüistas, programadores y filósofos sobre el lenguaje y la realidad.


El profesor, quien actualmente cursa también nuestro Diplomado en Docencia Virtual, seóala que la oferta formativa de la DINTEV y su dedicación individual a la experimentación con distintas herramientas le han permitido desmitificar el uso de la IA y otros sistemas de información. Por ello, en alguna ocasión se lanzó a la exploración del metaverso y con su avatar se encontró en medio de un centro comercial en Dubai en el que otra persona, al igual que él, recorría el espacio y lo indagaba. “Fue una experiencia agridulce. Chévere porque vi a alguien que no conocía, que no sabía de dónde era, pero al mismo tiempo me generó algo de miedo. Pero uno no se debe cerrar a ese tipo de herramientas, es más, debemos capacitarnos para guiar a los estudiantes en el aprovechamiento de esos sistemas. Es también una cuestión de decirles: bueno, hasta aquí se les permite que utilicen la inteligencia artificial. Es una muy buena herramienta, con ella podemos solucionar problemas, fomentar el trabajo colaborativo, el que los mismos estudiantes vayan creando su aprendizaje formativo, en fin, yo creo que el taller nos despejó muchas dudas”.


Las dudas y temores pueden ser ilustradas con imágenes que evocan la infancia enfrentándose a un mundo desconocido que produce emoción, entusiasmo y agobio al mismo tiempo, tal como lo mostraron los resultados de una actividad del taller en la que se les pidió a los profesores utilizar la IA recientemente incorporada a Padlet, para expresar gráficamente sus sentimientos frente a la inteligencia artificial. La conclusión del taller: esas imágenes pueden transformarse con la adquisicián de conocimientos.