En 1995, la analista de tecnología Jackie Fenn describió el comportamiento recurrente que observó en la consolidación de la madurez y aplicación de diversos sistemas tecnológicos, y lo denominó Ciclo de Sobreexpectación de Gartner (Hype Cycle, en inglés), designación que recoge el sentido técnico de su hallazgo y el nombre de la empresa en la que trabajaba en aquel momento.
La teoría de la experta en Lingüística Computacional sostiene que desde el momento de su aparición hasta la estabilidad de su adopción (o su desaparición), toda tecnología atraviesa por cinco fases en las que son característicos picos de entusiasmo excesivo por parte de desarrolladores y usuarios, abismos de decepción y mesetas de estabilización en el uso y la productividad. Las cinco fases son:
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- Lanzamiento o disparador: La innovación tecnológica es anunciada al público y genera un gran interés en los medios de comunicación, pese a que no haya una versión disponible o totalmente apta para su uso.
- Pico de expectativas sobredimensionadas: La ola publicitaria genera un entusiasmo desbordado por lo que se presenta como novedoso y tecnológicamente revolucionario. A menudo, la publicidad y el entusiasmo del público se alimentan mutuamente a través de la exaltación casi exclusiva de historias de éxito y la poca atención a los problemas, retos o dificultades de la nueva tecnología.
- Abismo de desilusión: Tan pronto como la innovación no cumple con las altísimas expectativas generadas, el interés popular y uso disminuyen, y los medios de comunicación cesan o limitan al mínimo la cobertura del tema.
- Rampa de consolidación: La comprensión del funcionamiento de la tecnología se amplía y con ello emergen usos realmente prácticos y modelos de implementación reproducibles, especialmente por la atención de las empresas a mejorar prototipos, versiones y/o artefactos terminados.
- Meseta de productividad: La innovación tecnológica se estabiliza y su uso se convierte en común o cotidiano. La adopción crece, pero sin exceso de expectativa y sobre la base de un funcionamiento que responde con adaptaciones a las necesidades reales de los usuarios.
El ciclo es, sobre todo, una representación gráfica y le permite a las empresas del campo de la innovación tecnológica controlar que sus creaciones se conviertan en modas pasajeras y, en cambio, se consoliden como herramientas con utilidad real y continuada.